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PREFACIO 

Mientras haya sobre la tierra una sola persona
que no conozca a Dios,
y no le  ame sobre todas las cosas,
no puedes permitirte un solo instante de descanso.

Mientras Dios no sea glorificado en todas partes
no puedes descansar ni un solo momento.

Mientras no sea alabada en todas partes
la Reina del cielo y de la tierra,
no puedes descansar un solo instante.

Ningún sacrificio, ninguna cruz,
ningún abandono, ninguna prueba, ninguna tentación,
¡oh! Absolutamente nada sea demasiado difícil para ti
con la ayuda de la gracia de Dios.
Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.

Ninguna traición, ninguna infidelidad,
Ninguna frialdad ni burla apaguen tu celo.

Por el contrario, todo por Dios, con Dios y para Dios.
Todos los pueblos, razas, naciones y lenguas,
alabad al Señor nuestro Dios.

¡Ay de mí, oh Señor,
si no te doy a conocer a las personas ¡

¡Oh Señor: ayúdame, muéstrame el camino!
sin Ti no puedo nada;
todo lo espero de Ti;
en Ti, oh Señor, he puesto mi esperan­za;
no seré confundido eternamente.

Ora continuamente con la más profunda humildad
y con la máxima confianza. Que nada te aparte de esto.

Padre Francisco María de la Cruz Jordán
Diario Espiritual II, 1-2   20 de Diciembre de 1894

 

UNO
Nuestra Vocación y Carisma

“Esta es la vida eterna:
que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y al que Tú has enviado, Jesucristo.”

Juan 17,3

  1. Movido por una profunda experiencia de Dios, por la situación de la Iglesia y por la realidad de su tiempo, el Padre Francisco María de la Cruz Jordán estaba lleno del  urgente deseo de que todos conocieran al único Dios verdadero y experimentaran la plenitud de vida a través de Jesús el Salvador.  Su visión era la de unir a todas las fuerzas apostólicas de la Iglesia para amar y proclamar a Jesús como el Salvador de un mundo necesitado de Dios. Él incluyó a personas de todas las edades y estilos de vida, para trabajar unidas, en todas partes y utilizando todas las formas y medios.  
  2. La Familia Salvatoriana es una expresión del carisma, del don del Espíritu, dado al Padre Jordán para la Iglesia.  Nuestras raíces comunes están en la Sociedad Apostólica Instructiva, fundada por el Padre Jordán el 8 de Diciembre de 1881 en Roma. Sus primeros miembros fueron sacerdotes diocesanos. Teresa von Wüllenweber (más tarde la Beata Madre María de los Apóstoles) se comprometió con esta Sociedad en 1882. Un gran número de laicos de todas las edades se unieron a esta fundación. 
  3. Hoy la Familia Salvatoriana tiene tres ramas autónomas: La Sociedad del Divino Salvador, la Congregación de las Hermanas del Divino Salvador y la Comunidad Internacional del Divino Salvador.  Por medio de nuestro compromiso nos unimos a la misión soñada por nuestro Fundador, la de formar una familia de celosos apóstoles que anuncian a todos, la salvación manifestada en Jesucristo. (Tito 3,4).  Así como el proyecto original del Padre Jordán se desarrolló con el tiempo, estamos abiertos a ir donde  el Espíritu nos lleve en el futuro.
  4. Vivimos nuestra vocación en igualdad y complementariedad, de acuerdo a nuestros diferentes estados de vida, dones y culturas.  

 

DOS
Nuestra Misión

“Predicad la Palabra de Dios, insistid oportunae importunamente, argüid, suplicad
e increpad con toda paciencia y sabiduría.
Idy proclamad a la gente toda palabra de vida eterna.
Anunciad y escribid a todos sin descanso la doctrina celestial.”

Padre Jordán, Regla de 1884

“Si, todos nosotros debemos tratar de adquirir más y más este espíritu apostólico.”
Beata María de los Apóstoles, Carta del 28 de Junio de 1900

  1. Siguiendo las huellas del Salvador al estilo de los Apóstoles, estamos llamados a vivir y anunciar el amor incondicional de Dios, continuando la obra vivificadora de Jesús que consiste en llevar salvación a toda la creación y la liberación de todo lo que  amenaza la plenitud de vida.(Mateo 28:19-20, Marcos 16:15).
  2. Nuestra experiencia personal y comunitaria de salvación es el dinamismo y la energía animadora para nuestra misión. 
  3. Fomentamos nuestro amor por la Iglesia y trabajamos en ella con conciencia profética  como testigos del Evangelio. Así como el P. Jordán y la Beata María de los Apóstoles, estaban convencidos de que la vocación de todos los bautizados consiste en ser una fuerza viva al interior de la Iglesia para construir un mundo justo, formamos y apoyamos líderes en el trabajo de la evangelización. 
  4. Expresamos nuestro espíritu de universalidad a través de todas las formas y medios que inspira el amor de Dios. Por eso:
    1. Nos abrimos a los interrogantes y desafíos de nuestra época histórica, permitiendo que los signos de los tiempos nos revelen las formas y medios de reaccionar. 
    2. Vinculamos a otras personas a nuestra misión y tratamos de colaborar con quienes  están comprometidos en promover la verdad, la justicia y la defensa de la vida, haciendo una opción preferencial por los pobres  y por aquellos cuya humanidad y dignidad no son reconocidas. 
    3. Hacemos accesibles las verdades eternas de la Palabra de Dios y de nuestra fe a las personas de toda cultura, raza, grupo étnico, clase social, nacionalidad y religión. 
    4. Vivimos un espíritu de diálogo en ambientes interculturales, interreligiosos  e interconfesionales. 
  5. Cada rama de la Familia Salvatoriana expresa la misión común en su propia forma peculiar.

 

TRES
Nuestra espiritualidad

Me abandono en tus brazos, mi Salvador y Redentor. Contigo, por Ti,
a través de Ti y en Ti quiero vivir y morir.

Diario Espiritual I, 9 15 de Noviembre de 1875

“Si, oremos y trabajemos con celo para que se cumpla el deseo de Jesús: ‘venga tu Reino’.”
Beata María de los Apóstoles: Carta del 21 de Mayo de 1091 

  1. Vivida en medio de la realidad, nuestra espiritualidad personal y comunitaria está enraizada en nuestra experiencia de Dios Padre.  Jesucristo, quien vino a dar vida a todos, es la fuente y el centro de nuestra espiritualidad. Con María, su madre, llevamos a los demás al Salvador que nosotros mismos hemos llegado a conocer.  El Espíritu Santo  nos guía e ilumina en este camino.
  2. En nuestra meditación y contemplación sobre la Palabra de Dios a la luz de la realidad y en la celebración de los Sacramentos, integramos nuestra oración y acción. Tratamos así de vivir nuestra llamada a la santidad y de animar a otros a hacer lo mismo.
  3. El ejemplo del P. Jordán y de la Beata María de los Apóstolesnos inspiran a ser personas de oración, a abrazar la cruz por causa de la misión, a tener una confianza inquebrantable en la divina providencia, a vivir un estilo de vida sencillo y a tener una devoción especial a la Madre del Salvador.
  4. Manifestamos la bondad y el amor de Dios en nuestra misión y en nuestras relaciones como Familia Salvatoriana. Mediante la oración y el diálogo tratamos de entendernos mutuamente y estamos dispuestos a perdonar.

 

CUATRO
Nuestra colaboración

“Los miembros deben cultivar ante todo el amor mutuo para que…, muestren que son seguidores de los Apóstoles pues consideran como legado especial las palabras de nuestro más grande Maestro, Jesucristo…, “Os he dado un Nuevo mandamiento, que os améis los unos a los otros; así como yo os he amado, os debéis amar los unos a los otros.”
Reglas para el Primer Grado de la Sociedad Apostólica Instructiva 1882

  1. Como Familia Salvatoriana tratamos de ser un testimonio visible, de hombres y mujeres provenientes de diversas culturas y entornos, que trabajan hombro a hombro en la misión.  Fomentamos confianza y respeto ante las diferencias que existen entre nosotros, aprendemos unos de otros y valoramos la contribución que cada uno es capaz de hacer para nuestra vida y misión.
  2. Aunque las tres ramas son autónomas, es a través de nuestra interacción viva como expresamos nuestro carisma. Nos colaboramos mutuamente en iniciativas nuevas cuando se requieren los dones de todos y la ayuda de las otras ramas en sus respectivos apostolados e iniciativas, siempre que esto sea posible.
  3. Toda la Familia Salvatoriana comparte  la responsabilidad de promover un entendimiento mutuo y un sentido creciente sobre la identidad común mediante la participación en reuniones, diálogos y proyectos comunes. 
  4. Nuestros líderes nos coordinan en la interacción y promueven entre nosotros la conciencia de identidad y universalidad como Familia Salvatoriana y el compromiso de solidaridad entre las tres ramas.
    1. A nivel nacional, en los países donde hay miembros de dos o tres ramas de la Familia Salvatoriana, se promueve la colaboración mediante reuniones de los cuerpos directivos y mediante el equipo de coordinación nacional que tiene representantes de cada una de las ramas. 
    2. A nivel internacional se promueve la colaboración mediante reuniones de los cuerpos directivos, de las comisiones conjuntas, de los Capítulos Generales de los Padres/Hermanos y de las Hermanas y de las reuniones de la Junta Directiva de  la Comunidad Internacional del Divino Salvador,  que se realizan en el mismo año. 
    3. Los líderes de las tres ramas. colaboran tomando decisiones que impactan directamente a toda la Familia Salvatoriana. 

 

Conclusión

Como seguidores y seguidoras del P. Francisco Jordán y de la Beata María de los Apóstoles e imbuidos de su espíritu misionero, aceptamos esta Declaración como una expresión de nuestra identidad como Familia Salvatoriana.  Imploramos la intercesión  del Padre Francisco y de la Beata María de los Apóstolespara que cada uno de nosotros asuma su vocación salvatoriana con celo y gratitud.

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Franciscus Jordan

M

ientras no sea alabada en todas partes la Reina del cielo y de la tierra, no puedes descansar un solo instante.

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