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El Papa Juan Pablo II escribió en su Exhortación apostólica Vida consagrada: "A lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que, dóciles a la llamada del Padre y a la moción del Espíritu, han elegido este camino de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a El con corazón «indiviso» (cf. 1Co 7, 34). También ellos, como los Apóstoles, han dejado todo para estar con El y ponerse, como El, al servicio de Dios y de los hermanos. De este modo han contribuido a manifestar el misterio y la misión de la Iglesia con los múltiples carismas de vida espiritual y apostólica que les distribuía el Espíritu Santo, y por ello han cooperado también a renovar la sociedad”.

Ser una persona religiosa consagrada significa dedicarse solemnemente a Cristo con corazón indiviso a través de los votos religiosos.

 

¿Qué es un voto?
Un voto es un compromiso total y de sacrificio a Cristo que es vinculante para siempre. Es una expresión de un gran amor por medio del cual la persona que lo asume, tiene la oportunidad de vivir una increíble libertad ante las ataduras de este mundo, para que pueda crecer más cerca de la alegría del mundo futuro. Los votos más utilizados en las comunidades religiosas son conocidos como los consejos evangélicos. Estos son los votos de castidad celibataria, de pobreza y obediencia.

 

Castidad
La castidad Debemos ser castos en nuestra familia y en la vida pública. La castidad para los laicos significa celibato antes del matrimonio y respeto a la propia esposa en el matrimonio. La castidad para los religiosos y el clero significa celibato de por vida. El voto de castidad es algo que los religiosos profesan. Por él sacrifican la libertad que tienen los laicos de casarse y tener hijos.

Obediencia
Debemos obedecer a toda autoridad legítima, en nuestra familia, en nuestra nación, y lo más importante en la Iglesia. Una promesa hecha a Dios para obedecer un superior eclesiástico en una comunidad religiosa se llama voto de obediencia. Por dicho voto se somete al superior y promete obedecerle de acuerdo con la Regla de la comunidad.

Pobreza
La pobreza Debemos amar a Dios sobre todas las cosas y amar las otras cosas sólo en la medida en que nos ayudan a amar a Dios. Nadie debe ser codicioso, o hacer de la riqueza el objetivo de su vida. El religioso, por el voto de pobreza promete vivir como familia, en la que todos los bienes son propiedad de la comunidad y cada miembro no posee nada personalmente.

 

No todo el mundo está listo para seguir a Cristo en la vida religiosa consagrada, pero hay muchos que son llamados por Dios para conocerle, amarle y servirle de una manera especial y única. Para muchas personas estos votos podrían ser difíciles de entender, pero para aquellos que se enamoran de Dios y han escuchado el llamado de Dios a la vida religiosa estos votos son expresiones de amor personal a Dios y a los otros en la comunidad religiosa.

 

Como Salvatorianos estamos cumpliendo el llamado de Dios en nuestra vida consagrada mediante esos votos al interior de la vida apostólica.

Franciscus Jordan

N

inguna traición, ninguna infidelidad, Ninguna frialdad ni burla apaguen tu celo.

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