Llamado por Dios

La palabra "vocación" significa "ser llamado". Dios nos ha creado y nos llama a cada uno de nosotros a ser santos, a ser sus hijos adoptivos, a servir y amar a los demás, y en última instancia, a estar con Él en el cielo por toda la eternidad. Aunque esta es una llamada universal dirigida a cada persona, Dios además ha creado a cada persona y la ha dotado de una multitud de dones y talentos que tienen un enorme potencial para ser ejercidos dentro de un estilo de vida particular. Las diversas formas de vocación que nos ofrece Dios son:, la vida religiosa, la ordenación presbiteral, la vida matrimonial, y la vida de soltero. 

 

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Discernimento

El discernimiento es el proceso de búsqueda activa para conocer la voluntad de Dios en nuestra vida. Si queremos saber algo de alguien, ¿qué hacemos? En primer lugar, le preguntamos y luego escuchamos su respuesta. Así también pasa con Dios. En primer lugar debes preguntarle y luego debes escuchar su respuesta. A esta comunicación entre Dios y nosotros le llamamos oración.

A menudo, la parte más difícil para nosotros es la de escuchar, porque por lo general no se oye una voz que nos habla . Por eso debemos estar abiertos y listos para que Él nos hable de otras maneras. Esto podría ser a través de otras personas, a través de eventos o a través de una sincera reflexión. Dios nos habla a menudo. No siempre le estamos escuchando . El discernimiento es una forma activa y metódica de oración. También se recomienda dar otros pasos: tener un director espiritual, informarse sobre las diversas vocaciones, hablar con personas que viven en una forma alegre y activa su vocación, visitar seminarios o comunidades religiosas, comprometerse en el apostolado al servicio de los demás.

La oración es importante para todas las vocaciones, no sólo para la vida religiosa consagrada o el sacerdocio. Los que se sienten llamados deben hablar con Dios y escucharle. Cuando la oración no es un punto importante en el cultivo de tu vocación, nada funciona. Es como si un niño quiere convertirse en adulto sin escuchar a sus padres ni dialogar con ellos. La oración es una comunicación con Dios y no sólo un hablarle a Él. La verdadera comunicación comprende hablar y, lo más importante, escuchar. En una palabra: la oración es muy importante para cada vocación. Quizás es la parte más importante de una vocación.

¿Por qué te hiciste Salvatoriano?

Religiosos consagrados

El Papa Juan Pablo II escribió en su Exhortación apostólica Vida consagrada: "A lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que, dóciles a la llamada del Padre y a la moción del Espíritu, han elegido este camino de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a El con corazón «indiviso» (cf. 1Co 7, 34). También ellos, como los Apóstoles, han dejado todo para estar con El y ponerse, como El, al servicio de Dios y de los hermanos. De este modo han contribuido a manifestar el misterio y la misión de la Iglesia con los múltiples carismas de vida espiritual y apostólica que les distribuía el Espíritu Santo, y por ello han cooperado también a renovar la sociedad”.

Ser una persona religiosa consagrada significa dedicarse solemnemente a Cristo con corazón indiviso a través de los votos religiosos.

¿Qué es un voto?
Un voto es un compromiso total y de sacrificio a Cristo que es vinculante para siempre. Es una expresión de un gran amor por medio del cual la persona que lo asume, tiene la oportunidad de vivir una increíble libertad ante las ataduras de este mundo, para que pueda crecer más cerca de la alegría del mundo futuro. Los votos más utilizados en las comunidades religiosas son conocidos como los consejos evangélicos. Estos son los votos de castidad celibataria, de pobreza y obediencia.

No todo el mundo está listo para seguir a Cristo en la vida religiosa consagrada, pero hay muchos que son llamados por Dios para conocerle, amarle y servirle de una manera especial y única. Para muchas personas estos votos podrían ser difíciles de entender, pero para aquellos que se enamoran de Dios y han escuchado el llamado de Dios a la vida religiosa estos votos son expresiones de amor personal a Dios y a los otros en la comunidad religiosa.

Como Salvatorianos estamos cumpliendo el llamado de Dios en nuestra vida consagrada mediante esos votos al interior de la vida apostólica.

¿Por qué te hiciste Salvatoriano?

Para ser Salvatoriano

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¿Qué significa ser Salvatoriano?

La vida religiosa Salvatoriana es una manera de vivir el seguimiento de Jesús como Salvador del mundo. Ser religioso Salvatoriano es creer en la vida, es confiar en la acción de Dios, es estar lleno de esperanza, es cultivar ideales nobles, es involucrar a todos en la construcción de un mundo mejor. El Salvatoriano es aquel que se siente salvado por Jesús, ya que Él es su amigo, hermano y Señor y por eso quiere conducir a otros hacia la salvación.

¿Por qué hermano - sacerdote - diácono?

Religioso Salvatoriano Hermano
El Hermano religioso es una persona que se consagra a Dios mediante los votos de castidad, obediencia y pobreza entregándose por completo a Dios con todo su corazón y su vida. El Hermano religioso Salvatoriano puede contribuir a la salvación de la gente trabajando en la formación de líderes laicos, en la educación formal, en la dirección espiritual, en la pastoral juvenil, en los medios de comunicación. El Hermano religioso es aquel que por medio de su consagración descubre nuevas formas de conducir a la gente hacia Jesús.

Preguntas y Respuestas

¿Quién es el Padre Francisco María de la Cruz Jordán?
El Padre Jordán, era un joven soñador que desde su muy temprana edad miraba el mundo y soñaba con una realidad mejor. Por esa razón, se hizo sacerdote y empezó a soñar con cosas mayores. Soñó que todas las personas querían conocer a Jesús, nuestro Salvador, y por eso fundó la Sociedad del Divino Salvador (1881). El Padre Jordán era un hombre que amaba la vida, el mundo, la Iglesia y Dios. Que el P. Jordán siga soñando con nosotros!

Etapas de Formación

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Postulantado

El postulantado es un período de preparación para el noviciado en el que la Sociedad y el postulante tienen la oportunidad de conocerse mutuamente. Por lo tanto, el postulante y la comunidad comienzan un proceso de discernimiento mutuo para ver si el Salvador está llamando al postulante a la vida apostólica Salvatoriana. Con el fin de ayudar al postulante y a la comunidad en este discernimiento, el postulante recibe instrucción básica sobre los orígenes de la Sociedad, su historia y su vida apostólica.

El postulante también recibe instrucción y participa en los programas y actividades que le ayuden a progresar en su formación humana, intelectual y cristiana. Además, el postulante comienza su formación Salvatoriana formal mediante el desarrollo de su capacidad de vivir en comunidad y de tener alguna experiencia del ministerio apostólico.